Copywriting que no sabías que era copywriting (y que has aplicado sin saberlo)

Copywriting que no sabías que era copywriting (y que has aplicado sin saberlo)

¿Crees que exagero si te digo que eres un experto copywriter?

¿Sí? ¿Seguro?

Apuesto a que después de leer este post me darás la razón. Y no solo eso, sino que podrás potenciar esos conocimientos que no sabías que tenías para mejorar los resultados de tu negocio.

Pero empecemos por el principio:

¿Qué es el copywriting?

Palabro que quizás no conocías y que te inquieta un poco. No te preocupes: te lo explico.

Podría enrollarme más y darte una explicación más larga, pero voy a decírtelo de una manera muy sencilla: el copywriting consiste en escribir para vender algo a alguien.

«Algo».

«A alguien».

¿A qué viene tanta comilla?

Tanta comilla viene a decir que es tan importante saber qué quieres vender como a quién se lo vas a ofrecer.

Como habrás deducido ya, cuando hablo de vender lo que realmente quiero decir es conseguir un objetivo. Conseguir algo de alguien. Y ese algo va desde una venta hasta un seguidor en tu blog.

O lo que tú quieras.

Se trata de hacer que tu lector realice una acción. A partir de aquí, tienes libertad absoluta.

«Sí, claro, Silvia; pero, ¿cómo hago yo eso?»

En realidad, como lo has hecho siempre sin darte cuenta. Pero de manera consciente, cuidando cada palabra para aprovechar al máximo cada frase.

Y colocando cada frase en el lugar adecuado para provocar en tu lector la reacción que tú quieres.

Ojo, que no es hipnosis, ¿eh? El copywriting es escritura persuasiva. Nada más (y nada menos).

Pero no me enrollo más. Sigue leyendo y dime si conocías o no estas técnicas para ganar clientes.

Yo estoy segura de que sí.

Técnicas de copywriting web para conseguir clientes

No te asustes.

No voy a hablarte de técnicas supercomplicadas imposibles de aplicar a tu negocio. Verás que con estos tres consejos de copywriting podrás sacar más partido a tu web con unos sencillos cambios.

1. Conoce a tu cliente ideal (y háblale como si lo tuvieras delante)

Fácil, ¿no?

Piensa en uno de tus productos o servicios. Cualquiera. El que más te interese vender en este momento.

Ahora, visualiza el momento de la venta. Tienes al cliente perfecto para ese producto delante de ti: ¿cómo es?

Su género, su edad, sus aficiones, qué le preocupa, que le interesa… todo eso que tienes en cuenta a la hora de hacer una venta en vivo y en directo. En el fondo ya sabes de qué va esto, ¿no?

Lo has hecho mil veces.

La diferencia es que no puedes ver su reacción. No puedes rectificar tu discurso según la cara que ponga. Tampoco puedes resolver las posibles dudas que le vayan surgiendo mientras habla contigo.

Adapta el tono de tu escritura y el nivel de tu discurso al perfil de tu cliente ideal. No utilices un lenguaje supertécnico con alguien que apenas sabe de qué le estás hablando; no te va a entender. Y se va a ir.

Y el copy va de eso, de que te entiendan y vean claramente que lo que les ofreces es lo que necesitan. Y que no se vayan.

Asegúrate de que captar su atención desde el primer momento en los textos de tu web.

«Espera… ¡No te vayas!»

Si lo pierdes en el tercer párrafo, bye bye venta.

2. Conoce a tu competencia (y muestra en qué la superas)

Seguro que sabes quién más ofrece productos parecidos a los tuyos al mismo tipo de clientes que tú persigues.

Y seguro que también sabes qué ofrecen exactamente a sus clientes.

¿No?

Pues deberías.

Si no conoces sus fortalezas y sus debilidades no puedes saber en qué eres tú mejor que ellos. Ni destacarlo sobre el resto de tus servicios para que tu cliente lo vea.

Los demás no lo tienen. Y tú sí. Eres la mejor opción. ¿Por qué comprar a otro si tienen en ti al mejor?

3. Muestra a tu cliente ideal por qué necesita tu producto (y por qué es mejor que el de la competencia)

Bien. Ya conoces a tu cliente ideal. Sabes cómo es y lo que más le conviene. Y también sabes qué hacen tus competidores.

Seguro que hay algo que tú ofreces y los demás no. Un tipo de atención especial. Unas condiciones determinadas. Un servicio express ultra rápido.

Algo.

Explica cuáles son los beneficios de tu servicio

No digas que tienes un servicio rápido; dile a tu cliente que se olvide de las prisas y dedique ese tiempo que tú le ahorras a cuidar las plantas de su jardín. O a jugar con sus hijos.

O a ensayar con su grupo de heavy metal progresivo.

Lo que sea.

Lo que hace especial a tu producto no es la rapidez; es lo que tu cliente puede hacer con el tiempo que gana al contratarte: dedicarlo a las cosas que son importantes para él.

Resuelve sus dudas

Todas.

Antes de que puedan convertirse en un pero a la hora de comprar o contratar.

Detalla al máximo lo que incluye tu producto o servicio.

Derriba sus posibles objeciones («seguro que es muy caro»; «¿y si luego no me gusta»; «¿y si cambio de opinión?»). La cabeza de un comprador está llena de «y sis».

Conócelos de antemano y resuélvelos en un apartado de preguntas frecuentes.

En Internet, tu cliente está a un solo clic de salir de tu página (para irse a la de la competencia). Una sola duda y ciao.

¿Recuerdas aquella vez que decidiste no comprar en una web porque no había testimonios de otros clientes?

Sí, justo esa que estás pensando.

El producto te gustaba. No era caro. Te quedaste con ganas de hacer clic en el botón de compra.

Pero no te atreviste.

Si el vendedor no había aportado opiniones de otros compradores, por algo sería, ¿verdad? No te fiaste. Y el mismo artículo se vendía también en otra web con un montón de valoraciones positivas.

¿En cuál hiciste la compra?

Incluye testimonios de clientes satisfechos. Tienen superpoderes. Y lo sabes, porque tu decisión de comprar algo por Internet ha llegado muchas veces después de leer un comentario.

Imagina que, llegado ese momento, el vendedor te ofrece también garantías que te permiten cambiar de opinión después de la compra.

«Véndeme algo, ¡por favor!»

Te gusta el producto. Estás de acuerdo con el precio. El vendedor ha derribado sin piedad cada uno de los «peros» y los «y sis» que han asaltado tu mente. Has leído testimonios de otros clientes satisfechos.

¡Y encima puedes cambiar de opinión y te devuelven la pasta! ¿Estamos locos o qué?

Ofrece garantías a tu cliente para que compre sin miedo; que vea que su compra en ningún caso va a ser un error. A menos que no la haga, claro 😉

Copywriting que tú has hecho sin saberlo

Sí, sí… tú.

¿No te lo crees? Pues sigue leyendo (y luego me cuentas). Verás como eso del copy no es algo tan raro ni tan difícil de aplicar.

Vamos a hacer un ejercicio (será divertido, te lo prometo).

Te voy a dar los ingredientes de una historia para que tú te montes la película como más te guste.

Apunta:

  • Domingo.
  • Comilona familiar (20 personas).
  • Restaurante con parque infantil.
  • Comida de esa buena de chuparse los dedos limpiarse muy finamente con la servilleta.
  • Otro restaurante (pequeño, sin parque y con un menú meh).

¿Lo tienes? Bien.

Atento, que esta es tu misión: convence a tu hijo de 5 años, a tu abuela de 91 y a tu hermano, el cocinitas solitario, para que ardan en deseos de comprarte el plan dominical que vas a cocinar con los ingredientes que te he dado.

¡Hala! Ahí te lo dejo; tienes 5 minutos para trazar tu estrategia comercial.

¿Ya lo tienes? ¿Sí?

A ver si coincide con la mía. Vamos allá:

Si a tu hijo le dices que tu plan para el domingo es ir a un restaurante de postín a estar sentado y comer cosas que no conoce (ni ganas), quizás no le atraiga demasiado la idea. En cambio, si le cuentas que van a ir también todos sus primos y que podrán jugar en los columpios que hay en el patio, igual afronta el evento con otro espíritu.

Lo mismo para tu abuela: puede que los columpios no sean un buen argumento para convencerla (ni una buena idea para su cadera), pero tener a todos sus hijos y nietos (¡y bisnietos!) juntos en la misma mesa después de tanto tiempo es una oferta que no va a poder rechazar.

Respecto a tu hermano: es un poco raro (desde el cariño) y poco amante del jaleo y los grandes eventos familiares, pero, oye: en ese restaurante tienen una deconstrucción de huevo frito con espuma de trufa al aroma de frutos otoñales del bosque que quita el sentido. Y además, antes de que se dé cuenta, los sobrinos habrán migrado a los columpios, llenando de gritos el patio y devolviendo la paz al comedor.

¿Quién no te va a comprar ese planazo? Si no van ellos, dímelo. Y voy yo.

Estupendo, fantástico, maravilloso, pero ¿dónde está aquí el copywriting?

En lo que has hecho para convencer a cada uno de ellos de que comer el domingo en ese restaurante era lo mejor que le podía pasar en la vida.

Vale, a veces soy un pelín demasiado entusiasta. Quizás puedan aspirar a algo más en este mundo, pero ves lo que te quiero decir, ¿verdad?

La comida es la misma, pero cada uno está interesado en una parte de ella.

Y hay que presentársela de diferente manera, tanto en forma como en contenido.

Conocías perfectamente a tu audiencia, así que sabías qué le interesaba de tu plan de domingo.

Esto es lo que quería tu hermano. Y tú lo sabías.

Le has detallado a cada uno de ellos los beneficios de la reunión: desenfreno y diversión loca en los columpios; tener a la familia reunida (con lo que cuesta juntarlos a todos) y, en el caso de tu hermano, darse un homenaje culinario sin pequeñas criaturas infernales correteando a su alrededor.

Y seguro que no has utilizado el mismo lenguaje para todos. ¿O sí?

Yo te estoy hablando como si te conociera de toda la vida porque me parece que tienes que ser una persona maja. ¿Por qué? Llámalo feeling, si quieres, pero solo hay tres posibles motivos por los que ahora estás leyendo esto:

  1. Porque te interesa lo que puedes aprender en este post.
  2. Porque te gusta como te lo estoy contando.
  3. 1+2 (#esoesasí; es la magia de las mates: no fallan).

Si tu caso es el primero, he acertado con mi lector ideal: estoy hablando de copywriting a alguien que necesita aplicarlo a su negocio y no sabe cómo hacerlo.

Si es el segundo, y estás aquí solo porque te gusta cómo te estoy contando esto, es que eres una persona maja, porque es el tipo de lector en el que estoy pensando.

De nada.

Y, si es el tercero, me beso y me abrazo por mi talento inconmensurable y por haber acertado de pleno 😉 (es importante quererse a una misma).

En cualquier caso, hasta ahora me ha funcionado, porque has llegado hasta aquí. Y si has aguantado la película de la comida familiar del domingo, muy mal lo tendría que hacer en adelante para que te fueras a estas alturas del texto.

Tu familia te ha comprado la comilona igual que tú me has comprado este post.

Capito?

No serás capaz de decirme que no habías aplicado estas tácticas supercomplicadas alguna vez en tu vida… (porque no te creería) 😉

Y ahora, ¿qué me dices? ¿Eras o no eras un experto copywriter?

Déjame un comentario contándome en qué nivel de copywriting estás (piltrafilla, apañado, dios… no seré yo quien ponga límites a tu talento).

¡Ah! Y explícame tu película para la comilona dominguera. ¡Voy a por las palomitas!


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