Mes: enero 2020

Cómo ganar autoridad profesional a través de los contenidos de tu blog

Te voy a hacer una pregunta muy fácil: ¿qué hace que te fíes de una empresa o profesional?

¿Su experiencia? ¿Sus valores? ¿Sus productos o servicios? ¿Su manera de tratar a sus clientes?

¿Podrías escoger solo uno de estos factores? (¿Podría yo dejar de encadenar preguntas?).

Seguro que tienes en cuenta muchos aspectos de una persona para formarte una opinión sobre ella. Aun sin ser demasiado consciente de ello.

Pues lo mismo pasa con una empresa. Solo que, además de convencerte como persona, quien quiera tenerte como cliente deberá ganarse tu confianza también como profesional.

Así que, antes de ponerte a escribir en tu blog, piensa cómo debería comunicarse contigo un profesional para que acabaras contratando sus servicios.

¿Lo tienes?

¿Sí?

Pues aplícalo:

Aporta contenido de valor para tu cliente ideal

Estamos harrrrtos de buscar información que necesitamos en Internet, ¿verdad?

Cada día.

Y más hartos aún de tener que bucear en montones de webs y blogs que, aunque traten sobre el tema que nos interesa, no acaban de solucionar el problema que tenemos en ese momento.

¿A que sí?

Eso te pasa a ti. Y a tu vecino. Y a cualquiera que navegue por el ciberespacio en busca de respuestas.

Entre ellos, tu potencial comprador.

Así que:

Publica artículos que solucionen los mismos problemas que resuelven tus servicios

¿Por qué?

Porque escribir posts que ayuden a tu cliente ideal es la mejor manera de generar confianza en tus capacidades y en la calidad de tu servicio: en lo que tu cliente espera de ti.

Solucionar los problemas de tu cliente es la mejor manera de «venderte sin vender».

 

Agredecido y emocionado: seguro que vuelve por tu blog.

Y ojo, porque lo de «venderse sin vender» es muy importante (y te contaré por qué en el último apartado).

Si demuestras en tu blog que eres un profesional experto en tu campo, ¿en quién crees que pensarán tus lectores cuando necesiten los servicios que tú ofreces?

Ajá: en ti, claro.

¿Por qué arriesgarse a contratar a un desconocido del que no saben nada si tú tienes los conocimientos que necesitan?

Escribe pensando en el beneficio de tu cliente y estarás escribiendo también por tu propio beneficio. ¿Cómo? Así:

Anticípate a sus problemas

Conoces a tu cliente ideal, ¿verdad?

Sabes cómo es, qué necesita, qué quiere y cómo lo quiere… Entonces, ¿por qué no darle en bandeja el contenido que está buscando relacionado con tu producto?

Ayúdale.

Es así de sencillo: escribe pensando en qué necesita. ¿Qué búsqueda introduciría tu cliente en Google si quisiera saber algo relacionado con tu servicio?

¡Escribe un post sobre ello!

¿Tienes una tienda de productos veganos? Habla sobre dietética, sobre alimentos libres de componentes animales… sobre temas relacionados con tu producto.

¿Eres un apasionado de la mecánica y reparas automóviles? Ahí está la junta de la trócola… Ese misterioso y maravilloso mundo. 😉

Tus artículos muestran tus conocimientos en la materia. Cada buen post de tu blog está diciendo a gritos al universo entero que, oye, sabes de lo que hablas.

Como publicidad no esta mal, ¿no?

Resuelve sus dudas

Una duda resuelta a tiempo es una objeción menos para comprar.

Solo por eso ya valdría la pena peinar todos los blogs y foros del ciberespacio, ¿verdad?

De ellos puedes sacar un montón de ideas para nuevos artículos. Resuelve esas dudas con tus contenidos y tendrás lectores agradecidos, en el peor de los casos. Y, en el mejor, clientes medio convencidos. 😉

Pero no te limites a los artículos: hay vida más allá (o más abajo) del post. Responde cada uno de los comentarios de los lectores de tu blog.

Habla con tus lectores: ¿cómo puedes ayudarles?

Recoge sus dudas y dales solución en futuras entradas. Te lo agradecerán toda la vida. Sin exagerar.

Resolviendo las dudas de tus lectores muestras tu experiencia y tus conocimientos del sector. Te conviertes en una fuente de referencia en tu campo.

En un experto.

¿Y quién no quiere ser atendido por un experto?

Muestra quién eres

Ya has demostrado que eres un profesional como la copa de un pino; ahora toca generar confianza en ti como persona.

Que sepan que eres de fiar, vaya.

Y aquí es donde te voy a explicar lo que te adelantaba un poco más arriba de «venderse sin vender». Porque en un blog no se vende. En un blog se informa.

En un blog se ayuda.

¿Desinteresadamente? ¿Así de buenos somos?

Bueno, ya sabemos a estas alturas del post que tu contenido es bueno para tu público y bueno para ti, ¿no?

Pues quédate con eso.

El contenido de tus artículos ya te aporta un beneficio: tu lector ya sabe que puedes ofrecerle el tipo de producto o servicio sobre el que necesitaba información y, también, que eres LA persona adecuada a la hora de contratarlo, si finalmente se decide a hacerlo.

Peeero como intuya que estás intentando venderle algo a toda costa… bye bye venta.

 

Así vivirá tu ya-no-cliente ese momento.

¿Por qué?

Porque estarás perdiendo la confianza que tenía en ti como persona.

Ya no verá en ti a alguien que le quiere ayudar: te verá como un cazador; alguien que está pensando solo en su propio beneficio (y al que no conoce personalmente y en quien, por tanto, no sabe si puede confiar).

Así que gánate la confianza que mereces:

Muestra tu lado humano

Que se vea que eres de carne y hueso. Que tras esa pantalla se esconde (o no) una persona.

¿Quién eres? ¿Qué te gusta? ¿Cómo te expresas normalmente? ¿Por qué haces lo que haces? ¡Muestra tu pasión por tu trabajo!

No hace falta que escribas posts específicos para resolver estas cuestiones (es más: no lo hagas), pero sí que debes dejar entrever quién hay al otro lado.

En el fondo no compramos productos. Ni confiamos en empresas. Compramos la confianza que la persona que nos ofrece el producto nos merece.

Porque si Andrés Iniesta, que parece majete, dice ke estos helados le ilusionan, pues oye: Kalise para todos.

¿No?

¿Y tú? ¿Creas contenidos ke ilusionen a tus lectores?
Cuéntamelo en los comentarios 😉


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